martes, 27 de noviembre de 2012

Iron Bridge: El primer paso

El puente de Coalbrookdale

 
Hace unas semanitas que no he publicado nada, con esta nueva entrada intentaré paliar ese vacío esperando captar la atención e interes de todos ustedes, de ese modo, cuantos más seamos, mucho mejor para seguir avanzando en el mundo de la Arquitectura, Arte y Diseño, echando una vista atras para poder comprender el hoy e imaginar el futuro.
Como veréis en el titulo "Iron Bridge: El primer paso" hablaré sobre el primer puente de hierro, así pues comencemos...
 
Despues de un intento fallido de construir un puente de hierro sobre el Ródano en el año 1755, limitado por la imposibilidad de fundir piezas de las dimensiones requeridas, se construye el "Iron Bridge", el primer puente de hierro de la historia, algunos historiadores datan la construcción en 1775 y otros en 1779, situado en la Garganta del Severn para unir la ciudad de Broseley con el pequeño pueblo minero de Madeley y el creciente centro industrial de Coalbrookdale. La zona era rica en minerales de carbón y de hierro, además de caliza y arcilla para la manufactura del hierro, tejas y porcelana. El río facilitaba el transporte entre las diferentes industrias y daba salida a sus productos hacia el mar.
 



Plano de ubicación

«En las dos millas que van desde Coalport hasta el Iron Bridge, el río recorre el distrito más extraordinario del mundo», escribió Charles Hulbert, ciudadano de Shrewsbury, a finales del siglo XVIII. Según él, esta zona estaba repleta de fundiciones de hierro, fábricas de ladrillos, astilleros, comercios, posadas y casas.
 
La construcción del puente fue idea del arquitecto de Shrewsbury, Thomas Farnoll Pritchard. Con él se pretendía sustituir un transbordador que atravesaba la garganta del Sevem entre Madeley y Broseley, reduciendo los retrasos e incomodidades ocasionados por el deficiente servicio, sobre todo en invierno. No está claro por qué Pritchard se decidió por el hierro fundido, ya que el acta parlamentaria en la que se aprobó la construcción del puente, en la primavera de 1776, permitía elegir entre estructuras de «hierro fundido, piedra, ladrillo o madera».
Thomas Farnoll Pritchard
 
La petición al Parlamento se limitaba a indicar la «utilidad pública» de un puente de hierro, se supone que por razones de duración y resistencia, y con el fin de demostrar las posibilidades del material. El proyecto lo llevó adelante el fabricante de hierro Abraham Darby III una vez adquirida la mayor parte de las acciones de la empresa. Entre Pritchard y Darby calcularon que la construcción del puente costaría unas 3.200 libras esterlinas, de las que 2.100 se invertirían en más de 300 toneladas de hierro fundido, y 500 en piedra preparada. Estas cifras se quedaron luego muy cortas, y la catástrofe financiera no dejó de amenazar durante toda la construcción del puente.
 
Las piezas más grandes del puente son los arcos principales, cada una de las cuales pesa 5,75 toneladas. En aquella época, los altos hornos de Coalbrookdale producían poco más de dos toneladas de hierro en cada operación, de manera que no es posible que se hicieran vertiendo el hierro fundido en moldes directamente desde el horno. Lo más probable es que se construyera un horno especial de refundición a orillas del río Severn, para fundir de nuevo el hierro previamente fabricado en el alto horno y verterlo en moldes de arena.
Este sistema habría presentado la ventaja de no tener que transportar las pesadas y frágiles piezas de hierro desde la fundición de Coalbrookdale hasta la orilla del río, situada a casi dos kilómetros de distancia. Aunque muy resistente a la compresión, el hierro fundido es un material quebradizo, que exige un manejo cuidadoso hasta que queda bien instalado. Una vez montados los arcos, y gracias al diseño del puente, las fuerzas ejercidas sobre ellos eran predominantemente de compresión.
 
Parece que casi todo el montaje de los arcos se llevó a cabo en seis semanas durante el verano de 1779. El primer par quedó instalado entre el 1 y el 2 de julio. En la obra trabajaban de 25 a 30 operarios. En los libros de cuentas de Darby ha quedado registrada la compra de grandes cantidades de madera para construir un andamiaje, desde el cual se suspendían los arcos con cuerdas, haciéndolos descender hasta que se juntaran en el centro.
El diseño del puente, bastante conservador, ofrecía un generoso margen de seguridad, ya que aún no se conocían muy bien los límites de resistencia del hierro. Pero Darby y Pritchard cometieron un pequeño error, al no tener en cuenta que un puente de hierro es mucho más ligero que uno de piedra. En un puente de piedra, el peso es tan grande que el arco ejerce una gran fuerza hacia afuera, lo cual obliga a levantar contrafuertes para resistir el empuje. En cambio, en un puente de hierro la presión hacia afuera es menor, y los terraplenes se fueron corriendo poco a poco hacia adentro, levantando la parte central del arco.
A principios del siglo XIX se añadieron al puente dos arcos laterales, pero siguieron produciéndose corrimientos de tierras y empezaron a aparecer grietas. A comienzos del XX, se añadieron varios tirantes y barras para reforzar la estructura, que se cerró al tráfico de vehículos en 1934. A finales de los años sesenta del siglo XX, el continuo desplazamiento de los contrafuertes había provocado cierta inquietud respecto al futuro del puente.
Los expertos consultados aconsejaron reforzar los cimientos del contrafuerte del norte para evitar nuevos desplazamientos, e insertar una tornapunta bajo el agua, para mantener los contrafuertes separados a una distancia fija. La tornapunta adoptó la forma de una plancha de hormigón armado, insertada en el fondo del río, con paredes a cada lado, que llegaban hasta las paredes interiores del contrafuerte. A pesar de las crecidas y otras muchas dificultades, la obra se terminó durante la bajada de las aguas en los veranos de 1973 y 1974, gracias a lo cual el puente podrá sobrevivir otros 200 años.
 

El éxito de la construcción del puente, que se terminó en 1779, inició un período de construcción de puentes de hierro fundido y forjado, que se prolongó durante un siglo. Poco después de 1790 se había construido sobre el río Wear, en Sunderland, un gigantesco puente de arco único, que medía 72 metros pero contenía menos hierro que el de Coalbrookdale. En 1795, las crecidas del Severn destruyeron muchos puentes, pero el puente de hierro se mantuvo firme, lo cual aumentó su fama y constituyó una excelente publicidad de las ventajas del hierro fundido.

En gran medida, el Iron Bridge ha logrado sobrevivir porque Coalbrookdale, después de abrir la marcha de la Revolución Industrial, quedó prácticamente inactivo. Los centros industriales se trasladaron a Manchester, Glasgow, Newcastle y otras grandes ciudades. Si el tráfico por el río Severn hubiera continuado aumentando durante el siglo XIX, no cabe duda de que se habría sustituido el puente de hierro por otro mayor y más moderno; pero no sucedió así. En consecuencia, ha quedado como único superviviente de un tiempo pasado, convertido en la pieza central del próspero museo que son ahora los lugares históricos de Coalbrookdale.
 En gran medida y como da titulo a este post, el Ironbridge de Coalbrookdale inició la era de los puentes de hierro, para poner un ejemplo, no podemos comprender el Golden Gate en San Francisco (del cual hablaremos en post posteriores) sin saber que primeros pasos se hicieron para la construcción con un nuevo material como fué el hierro.
Espero que haya sido interesante para ustedes, como lo ha sido para mí, hasta luego...

domingo, 11 de noviembre de 2012

Casa Club de Golf El Prat: Jose A. Coderch

Uno de los últimos trabajos que he realizado, y de los que en cierto modo me siento muy orgulloso de la resolución del mismo, es el proyecto de “Rehabilitación de la Casa-Club del Real Club de Golf de El Prat”, situado en Cataluña, en el Municipio de El Prat de Llobregat, en las inmediaciones del Aeropuerto de Barcelona-El Prat y con vistas al mar Mediterraneo.
Edificio construido en 1955, siendo creación del genial arquitecto José Antonio Coderch y de Sentmenat (1913-1984), para muchos el verdadero protagonista del renacimiento de la arquitectura española de la postguerra, aunque no fue uno de los edificios emblemáticos del mismo, donde se podría destacar la “Casa Ugalde”, el edificio “Girasol” en Madrid, o el edificio de la calle “Joahann Sebastian Bach” en Barcelona, entre otros muchos.


Volviendo al edificio en cuestión, este es de una sola planta, formado por pabellones de ladrillo y vidrio, cubiertos por una losa plana de hormigón armado que unifica todo el conjunto. Las diferentes partes se estructuran alrededor de un patio extendiéndose a dos alas principales, formando una “L” abierta. Tanto la zona de entrada como la salida a la terraza posterior se caracterizan por el giro de la cubierta que define los porches.
 
 
Las fachadas son de ladrillo visto, cortados por la mitad y dejando la cara más rugosa vista, y grandes paramentos de vidrio, todo el conjunto es muy sobrio y de estilo racionalista.
 
 
 
En posteriores intervenciones, una en 1968 por los arquitectos Alfonso Milá y Federico Correa, y la última en 1987 por el arquitecto Francesco Soro, se amplió las alas del edificio, de forma poco respetuosa con el diseño original. También se cubrió el patio principal, originalmente descubierto.

 

Los espacios interiores son articulados alrededor del patio, con gran transparencia y vistas al exterior. El edificio establece una clara relación con el entorno situándose por debajo de las copas de los pinos. Las panorámicas desde el edificio y las terrazas permiten observar el campo de golf y el mar de fondo.

He querido mostrarle este edificio, que siendo de hace más de 50 años podría haberse diseñado hoy en día sin que estuviera “pasado de moda”.

El inconveniente para la rehabilitación es el alto coste del mismo, y en el que las distintas administraciones no se ponen de acuerdo en quien de ellas debe afrontar dicho coste, por tanto solo nos queda contemplar como se va deteriorando esta joya de la arquitectura poco conocida y poco valorada, viendo el paso del tiempo, es una pena…

 

 

 

martes, 6 de noviembre de 2012

Vivienda Tradicional Majorera

Para una de mis primeras entradas, como no puede ser de otra manera, empezaré a dar a conocer la vivienda tradicional Majorera, perteneciente a la isla de Fuerteventura, en Canarias.
 
Existen las viviendas prehispánicas, las edificaciones construidas en los siglos posteriores a la conquista de la isla con claras influencias coloniales y la vivienda tradicional majorera (de piedra, blanca, etc.).
 
La vivienda tradicional
 
Muchos han sido los factores que intervienen en las diferentes tipologías de viviendas; la situación socioeconómica e histórica, junto con los factores humanos, geográficos, geológicos y climatológicos (sobretodo el viento), son algunos de ellos.
 
Materias primas: La piedra y la madera.
 
Detalle fachada piedra
La piedra para levantar los muros se recogía en los fondos de los barrancos y en las cercanas pedreras naturales. Los depósitos sedimentarios de caliche abundaban en Fuerteventura y con él se obtenía, cocido en el horno, la cal. La cal se utilizaba como mortero y para encalar las paredes al igual que el barro que mezclado con paja servía para la fabricación del techo.
 
Hornos de cal
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
El uso de la madera, en muchos casos importada, se puede observar en otros elementos de la casa, como en balcones, ventanas, puertas y en el armazón de los tejados.
 
Tipología de la vivienda tradicional
 
La casa humilde es lineal, en L o U, de una sola planta y a veces de dos, y de una dependencia a la que se van añadiendo más con el tiempo (comedor, sala de estar, cocina, dormitorio, corral, granero, etc.). El suelo es de tierra o de hormigón apisonado. La casa majorera posee un patio lateral cerrado por muros o central rodeado por las diferentes dependencias. La vivienda tradicional apenas tiene ventanas y si muchas puertas.
 


 
 
En un primer momento la casa es construida de piedra. Con el tiempo se le añade un encalando de cal, dejando algunas piedras al descubierto, y sobre este la común franja de color que bordea la edificación, las exiguas ventanas y las puertas. Destacan los techos de torta de barro apisonado o de paja. En ciertas ocasiones el techo tiene forma rectangular e inversa a un tejado común para aprovechar el agua de la lluvia, agua que se almacena en un aljibe ubicado en el patio.
 
Las viejas casonas burguesas recuerdan el paso de una burguesía agraria relacionada con el cultivo del cereal. Éstas se construyen con mortero de piedra, cal y barro, pintada habitualmente de barro, con sillares en esquineros y portadas. Las hay de uno y dos pisos, de plantas variadas, patio interior en alguna de ellas, escaleras y balcones de madera y techos de teja árabe. En la casa noble abunda el uso de la piedra y la madera decorada en balcones, puertas y ventanas. El aljibe para almacenar el agua de las lluvias es un elemento primordial en los patios de las casas debido a las repetidas sequías. Destaca la construcción de portadas monumentales.
 Fuente: Gran Enciclopedia Virtual Islas Canarias (gevic.net)
 
Espero que les haya gustado, invitandoles a venir a esta tierra rica en cultura, mas allá del sol y la playa.
 
Hasta la próxima.